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1/08/2016 - En la prensa

Gloria Poyatos: “Decidí darme de alta como prostituta y demostré que puede ser legal”

La jueza Gloria Poyatos tomó la iniciativa de darse de alta como prostituta en Hacienda y la Seguridad Social y demostró que puede ser legal. Es una experta en la materia a partir de este caso práctico que ha llamado la atención en Estados Unidos. Desafiando la tendencia prohibicionista en Europa y que la prostitución no está regulada en España,es quien primero ha abierto la puerta para normalizar el trabajo sexual. Autora del libro La prostitución como trabajo autónomo, sus investigaciones han llevado a más de cien prostitutas y prostitutos a formar una cooperativa en Ibiza, que suscita interés fuera de España y este año espera dar beneficios.

Esta activa bloguera contra la desigualdad preside desde hace siete meses la Asociación de Mujeres Juezas de España y acaba de asistir en Washington al congreso de la asociación internacional junto a otras mil mujeres togadas de todo el mundo. Toda la “artillería pesada” de su organización busca conseguir que la violencia de género sea equiparada al terrorismo de ETA “con un Pacto de Estado”.

Poyatos Matas, una barcelonesa destinada como jueza primero en Lanzarote que reside ahora en Las Palmas de Gran Canaria como magistrada del Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC), considera que “los negros han avanzado más que las mujeres en la conquista de derechos” e impulsa un programa escolar pionero, Educando en justicia igualitaria, a partir del 17 de octubre en la isla conejera.

-Usted intentó inscribirse haciéndose pasar por prostituta. ¿Qué pasó?
“Consistió en un experimento que probé conmigo misma. Mi pretensión era obtener una resolución negativa, para impugnarla como abogada y lograr una sentencia judicial que abrazase mi criterio. Había acometido un trabajo teórico para mi tesina jurídica y tenía claro que no existía ninguna cortapisa legal, pero pensaba que me dirían que no cuando me presenté en Hacienda para cursar el alta en el Impuesto de Actividades Económicas (IAE) como prostituta”.

-¿Qué cara le pusieron?
“La funcionaria que me atendió no supo muy bien qué contestar, nunca antes nadie había solicitado una cosa semejante, y requirió a su superiora jerárquica. Esta me indicó amablemente que existía un cajón de sastre en el listado español de actividades económicas, con aquellas opciones en las que el legislador no había pensado, pero que eran legales, y que esa actividad en la que yo pretendía darme de alta, la prostitución, si la desempeñaba como yo decía por cuenta propia, era legal y tenía cabida”.

-Le salió el tiro por la culata.
“Claro. Francamente, yo buscaba una sentencia. Pero, ante lo inesperado, di el siguiente paso y fui a registrarme en el sistema de la Seguridad Social como autónoma en la Tesorería General. Ahí tampoco tenían claro qué responder. Pero la persona que decidió sobre mi petición dijo que si Hacienda me había dado de alta, allí no tenían tampoco ningún problema. Así que al poder darme de alta en la Seguridad Social demostré que la prostitución podía ejercerse de forma legal”.

-Supongo que después se dio de baja como prostituta ficticia.
“Digamos que no llegué a consumar el alta”.

-Cuando lo contó en su libro, le abrió los ojos al mundo de la prostitución. Y decir mundo incluye ahora América.
“Me llamaron numerosas trabajadoras sexuales para legalizarse. Y se creó en Ibiza una cooperativa de trabajo asociada, que ha generado ahora ese interés en Estados Unidos. Una importante académica hispana, profesora de la Universidad de Washington, conocedora de mi libro, quiere extrapolar el proyecto de Ibiza a Colombia. Seguramente, ella viaje invitada a unas jornadas que promuevo en Ibiza sobre esta cooperativa creada en 2011 y que este año espera dar beneficios. Más de cien mujeres y hombres trabajadores del sexo dados de alta en el sistema de la Seguridad Social. Es la única en España y me atrevería a decir que del mundo. Siguieron mi libro, donde yo planteaba la opción de ser autónomo o formar una cooperativa de trabajo asociada. Y esto último fue lo que hicieron las mujeres y hombres que la integran”.

-Prostitutas y prostitutos.
“Hay hombres también. No tienen proxenetas. Ellos gestionan su tiempo, cómo lo invierten, cuándo y qué tarifas aplican”.

-¿La ausencia de ‘chulo’ o proxeneta es la condición?
“Para legalizarse sí. No pueden tener intermediarios y deben abandonar la calle. Incluso, aplican un sistema de reparto de beneficios en aquellos supuestos en que haya trabajadoras que no puedan prestar servicios ese mes”.

-Usted demuestra que la prostitución puede ser, en la práctica, legal. ¿El cliente también?
“Dependiendo del lugar geográfico. La llamada ley mordaza prevé sanciones para clientes de sexo en la calle de hasta 30.000 euros, y, en ciertos casos, penaliza también a las mujeres. En España, la mayoría de los ayuntamientos se han lanzado a una pandemia reglamentarista multando la prostitución en espacios públicos. No es delito, pero sí sancionable en la vía pública”.

-¿Y de puertas adentro? ¿También en locales y pisos?
“No, salvo casos de trata o coacción. Si la prostitución se ejerce libremente en un lugar privado, ni es delito ni tiene que haber sanción económica. Eso en España; en el conjunto de Europa es otro cantar”.

-Francia pareció, no hace mucho, invocar una cruzada contra las maléficas prostitutas. ¿Qué piensa Europa?
“Francia, que también multa a los clientes, promovió en 2013 esa polémica ley que no prosperó en el Senado, de corte neoabolicionista, el modelo sueco, con prisión y trabajos sociales para los prostituidores de mujeres. Holanda y Alemania son partidarios de integrar la prostitución en la Seguridad Social (modelo legalizador). Y el modelo prohibicionista y reglamentarista autoriza la prostitución privada. En España, Grecia, Italia hay una situación de alegalidad. Pero lo vinculante es una sentencia de 2001 del Tribunal de Justicia de la UE, que reconoce como actividad económica la prostitución voluntaria, y en 2013 la UE propuso a los estados que se incluya en la medición del PIB. Es un negocio que mueve más de 50 millones de euros diarios en España. No lo hemos debatido en la asociación; yo soy partidaria de erradicar toda legislación represiva contra la prostitución voluntaria y que no se criminalice al cliente”.

-¿Cómo surgió su interés por el trabajo sexual?
“Cuando era abogada laboralista en Girona, defendí a un colectivo de mujeres despedidas de un club de alterne de Puigcerdá. Eran las trabajadoras del puticlub del pueblo. Descubrí que el alterne puede ser objeto de relación laboral y ganamos el juicio. Lloraban de alegría porque tenían derecho a indemnización y seguro de desempleo. Después, me pidieron que les tramitara la apertura del local y se hicieron empresarias. Así empecé”.

-¿Los locales de alterne son lugares de trabajo como cualquier otro?
“El proxenetismo, la explotación ajena, así está tipificado, es lo que separa la prostitución delictiva de la no delictiva. Yo no creo en los locales de alterne ni en los intermediarios. La libertad sexual puede estar en juego. Defiendo el derecho de las mujeres a ejercer la prostitución de forma autónoma o mediante cooperativas. Si se les persigue, acabarán desprotegidas por las esquinas. Ojalá no existiese la prostitución, pero es una quimera. La antropóloga María Dolores Juliano sostiene que la población femenina reclusa en Europa es del 5%. Las mujeres no tendemos a delinquir, ante la necesidad buscamos otras alternativas”.

-¿Es posible abrir un prostíbulo con licencia?
“Se puede. En Cataluña hay una norma específica, consagrada por el Supremo al ser impugnada por la Asociación de Mujeres Abolicionistas. El resto de las comunidades hacen la vista gorda, dan licencia como locales de hostelería, donde se alquila la habitación a precio de oro, con un paquete de preservativos y otros enseres, para evitar proxenetismo. Existe patronal del sector, se llama Mesalina, también con aval del Supremo. Todos tenían derechos, menos ellas, las prostitutas, y yo vi que podían tenerlos: jubilación, maternidad, invalidez o prestación de baja, porque estén enfermas y no puedan trabajar. Ya que tienen que hacer ese trabajo, que lo hagan en las mejores condiciones”.

-¿Se ha encontrado con casos de prostitutas por placer, porque les gusta su oficio?
“Es un porcentaje pequeño, pero es verdad que está ahí”.

-En Madrid cayó una banda de explotación de mujeres rumanas. ¿Qué implantación tiene la trata?
“Solo el 15%. Un 80% es libre. Según un estudio de la ONU de 2010, una de cada siete prostitutas era víctima de trata, que es una repugnante delincuencia, que afecta a menores. Lo que pasa es que estas mafias tienen más medios que los órganos judiciales: ellos van en un Porsche y nosotros en un 600”.

-Amarna Miller, la actriz porno española más cotizada, se reivindica como trabajadora sexual.
“Yo siempre he defendido que dónde está la diferencia en el acceso carnal existente a cambio de un precio cuando se hace íntimamente o delante de una cámara. Para mí es lo mismo. El mundo de la pornografía ha sido mejor remunerado y menos victimizado. Quizá ahora un poco”.

-¿Qué opina del ‘caso Torbe’, el director porno detenido por trata y fiestas sexuales con De Gea, Muniain..?
“Cuando el porno se convierte en prostitución coactiva es delito. Si se demuestra que hay voluntariedad, no”.

-¿Consiente el sadomasoquismo en la prostitución?
“Hubo un curioso debate en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos a propósito de si una relación de esa naturaleza puede llegar a ser delictiva. A mi juicio, se trata de una pauta más dentro del ámbito de las relaciones sexuales de la prostitución voluntaria. En ese tipo de relación existe un lenguaje propio en el que la persona dice “hasta aquí llego” y debe respetarse”.

-Gay Talese ha publicado un polémico libro, El motel del voyeur. Durante décadas, el dueño del negocio espió -existen dudas- a los clientes. ¿Es delito mirar?
“Puede atentar contra la intimidad”.

-¿Siguió el escándalo de Strauss-Kahn, el exdirector gerente del FMI, acusado de abuso sexual por una camarera de un hotel de Nueva York?
“Solo puedo mostrar mi repulsa a todo lo que supone violencia sobre las mujeres y, por supuesto, violencia sexual”.

-¿Y el caso de Olvido Hormigos, la exconcejal de Los Yévenes, que se grabó en una relación sexual y acabó en los móviles de todo el pueblo?
“Fue en el verano de 2015 cuando se modificó el Código Penal, por suerte, incluyendo delitos como el sexting y otros semejantes, que se infligen contra las mujeres. Cuando aconteció no había una regulación expresa; ahora sí hay”.

-¿Tras las violaciones en los Sanfermines, cree que nuestros carnavales se libran?
“No lo tengo estudiado, pero los canarios no nos libramos, seguro. Ya saldrán casos. En alguna comunidad ya se establecen protocolos. La noche y el alcohol resucitan fijaciones sobre la mujer objeto. Yo recuerdo de niña ver en el metro cómo a mi madre le tocaban el culo y se escondían. Ahora se denuncia. Antes, no”.

-A una adolescente violada en Brasil por más de treinta hombres, el policía le preguntó si practicaba sexo grupal.
“Conozco el caso, es deleznable. Estamos asistiendo a un aumento de abusos sexuales contra las mujeres. Crece el machismo y la violencia de género”.

-No sé si le resulta incómodo opinar de la jueza de Vitoria expedientada por el CGPJ por preguntar a una víctima sexual si “cerró bien las piernas”.
“A mí me lo puede preguntar, no me oculto. Me parece fatal. En ningún contexto puedes hacer esa pregunta, es una falta de respeto. Hay un Estatuto de la Víctima del Delito, para no revictimizarla, que no se aplica. Urge la formación de todos los operadores jurídicos de violencia de género (proponemos que sea obligatoria cada tres meses). España carece de la formación necesaria para resolver litigios de violencia doméstica, según Naciones Unidas. Y falta educación en las escuelas”.

-¿Con ese fin ha creado el programa Educando en Justicia Igualitaria, que tanta expectación genera?
“Es el proyecto estrella de nuestra Asociación de Mujeres Juezas: un programa educativo que vamos a implementar en Lanzarote desde el 17 de octubre, empezando con bachillerato, hasta mayo de 2017. Todos los agentes de la Justicia en Violencia de Género vamos a ir a los colegios a explicarles nuestro trabajo con lenguaje llano. Después los traeremos a nuestras instalaciones judiciales a ver juicios de verdad. Y ellos van a juzgar un caso con perspectiva de género; por ejemplo, el despido de una mujer embarazada. Vamos a poner una toga y van a celebrar el juicio. De paso, se forman los propios operadores. El programa lo hemos traducido y exportado a través de la Asociación Internacional de Mujeres Juezas”.

-En su blog en el HuffingtonPost denuncia la situación de la mujer como botín de guerra.
“Es algo que se reproduce en todos los conflictos: Guatemala, Ruanda, Congo, etcétera. Un crimen de guerra. Son abusos de una alta crueldad. En Sudán del Sur las niñas son violadas por grupos de soldados, les introducen los fusiles en las vaginas y las destrozan. Y ya no pueden volver a sus tribus, repudiadas. Debiera escandalizar la moral del mundo civilizado”.

-Esta semana, intelectuales africanos, en CampusÁfrica, alertaron contra el auge de la emigración de género.
“Yo también me iría si viviera en Sudán o Congo. Hay organismos que ayudan a esas niñas violadas y las entrenan para que ayuden, a su vez, a otras niñas que van a padecer lo mismo. Allí, la probabilidad de que te violen si eres niña es de un 80%”.

-¿En Canarias cuál es la situación?
“En Canarias destacaría los asesinatos (hablemos con propiedad) por violencia de género. En España hay que abordarla como el terrorismo con un Pacto de Estado”.

-¿Por qué cree que no se ha hecho?
“Porque nuestros dirigentes son hombres y no sienten esa herida. Mientras ETA causó 829 víctimas mortales, la violencia de género suma ya casi 900 desde 2003. Ves las fotos de las cumbres del G-8, el G-20, la UE, y están dominadas por hombres. Los negros han logrado más avances en su lucha que las mujeres. Un negro llegó a presidente de los Estados Unidos antes que una mujer, que todavía no lo es”.

-¿Y si Hillary Clinton es presidenta de los EE.UU.?
“Sería la primera vez que un cargo tan influyente en el mundo tendría sensibilidad femenina”.

-¿Qué ha pasado en 50 años desde que una ley (1966) levantó la prohibición a las mujeres de ser juezas?
“Somos el 52% (el 64% en la última promoción) de una carrera de 5.300 miembros y siempre que empieza el año judicial la foto es masculina. Somos competitivas curricularmente con los hombres hasta que procreamos y nos adelantan. Para equilibrar la brecha salarial tardaremos siete décadas. Que el franquismo prohibiera a las mujeres ser juezas era coherente en un régimen en el que no podíamos comprar ni vender bienes, éramos seres dependientes del hombre”.

-Con la lucidez de su aportación, el mundo oscuro de la prostitución salió a la luz. Rompió un tabú.
“Existía la creencia generalizada de que no podía ser legal. Y era un error. La prostitución no está regulada expresamente, como tampoco lo está la actividad de contar cuentos rusos. Es tan legal entre comillas contar cuentos rusos como ejercer la prostitución por cuenta propia, sin proxenetas. Me siento bien por haberles abierto un camino que antes era opaco y ahora está claro que lo pueden transitar para mejorar su situación”.

Hija de una familia sin abogados ni libros, donde se leía el As y en la tele daban fútbol, Gloria Poyatos estudió Derecho, se hizo jueza y es una lectora voraz. Un hermano es ingeniero y una hermana, catedrática. El padre despertaba a los cuatro hijos cuando iba a trabajar a las seis de la mañana y les decía: “¿Vean para que prefieran estudiar y no tener que trabajar tan temprano con este frío?”. En tiempo de cosecha, acudían a una plantación familiar. Son cosas que no se olvidan: a los nueve años, recolectar aceitunas en días helados hasta la puesta de sol, con las rodillas congeladas en tierra. “Volvías de vacaciones y te metías en la habitación diciéndote, tengo que estudiar”. El padre se ganaba la vida en un camión. Una familia humilde de Santa Coloma de Gramanet (Barcelona). Fue esa extraña pasión por las leyes la que hizo que eligiera este oficio, y consiguió pronto trabajo en el gabinete jurídico de CC.OO., para ya desarrollar toda su carrera en el campo laboral (es magistrada de lo Social del TSJC) y ejercer justicia no con la boca muda, como pedía Montequieu, sino “equilibrando las desigualdades sociales”. Desde que publicó en 2009 su libro sobre la prostitución (es autora de otros sobre mobbing y trabajo a tiempo parcial), Gloria Poyatos es un referente dentro y fuera de España.

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