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Día Internacional de las Trabajadoras Sexuales

9/06/2016 - Costa Rica

La Sala conmemoró el día Internacional de las Trabajadoras Sexuales en la Asamblea Legislativa

En todo el mundo las trabajadoras sexuales reivindicamos el 2 de Junio como el Día Internacional de la Trabajadora Sexual, un día para recordar a la sociedad que somos mujeres libres y con derechos. Se conmemora debido a que en el año 1975, 150 mujeres trabajadoras sexuales ocuparon la Iglesia de St. Nizier en Lyón (Francia), para exigir el cese de la violencia policial. Estas mujeres resistieron durante una semana, hasta el 10 de junio, dónde fueron violentamente reprimidas. La justicia nunca investigó la represión que sufrieron aquel día, ni la que denunciaban. A pesar de esto, el pueblo francés las protegió y apoyó su huelga, reconociendo por primera vez a las trabajadoras sexuales como mujeres con derechos. Este es el primer registro histórico de una huelga de trabajadoras sexuales de tanta magnitud.


La Asociación Sala conmemoró la fecha presentando un borrador del proyecto de ley sobre el trabajo sexual en el Salón de Beneméritos de la Asamblea Legislativa. En el evento se discutieron los principales puntos del proyecto, que involucran la creación de una Política Nacional de Protección al Trabajo Sexual Autónomo y la conformación de un Consejo Nacional de Protección al Trabajo Sexual Autónomo, se propone que ambas figuras sean amparadas por el Ministerio de Trabajo. Se contó con la participación de Marco Castillo, asesor de la diputada Ligia Fallas, y de la diputada Sandra Pisk (PLN), ambos anuentes a apoyar la presentación formal del proyecto.

El proyecto aún está en construcción, por el momento se está coordinando con mujeres trans, hombres trabajadores sexuales, así como a personas trabajadoras sexuales de provincias alejadas a la capital para que formen parte del mismo, además se cuenta con la supervisión de la Red de Mujeres Trabajadoras Sexuales de Latinoamérica y el Caribe (RedTraSex).


Mundialmente se están logrando avances en el reconocimiento de los derechos de las personas trabajadoras sexuales y es hora de que en Centroamérica se haga escuchar la voz de las personas que ejercen este trabajo.

Recientemente Amnistía internacional hizo un llamado para que se adopte una política nacional que trate de conseguir la mayor protección posible de los derechos humanos de las personas que ejercen el trabajo sexual a través de diferentes medidas entre ellas, la despenalización del trabajo sexual.

En el 2012 la Comisión internacional de VIH y derechos, dependiente del Programa de las Naciones Unidas (PNUD) estableció que “la penalización, junto con el estigma social hace de la vida de las personas trabajadoras sexuales más inestables menos seguras y más riesgosas en términos de VIH”

También en el 2012 la organización Mundial de la Salud recomendó que los países despenalicen el trabajo sexual e instó a mejorar el acceso a la salud. Igualmente en el 2010 La Organización Mundial del Trabajo aprobó la recomendación 200 que comprende una serie de medidas para disminuir el impacto de VIH, el documento vela por el respeto a los derechos humanos, por la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.

De América Latina, Uruguay es el único país que cuenta una ley, pero solo hace hincapié en el aspecto sanitario del trabajo y establece lugares y ámbitos para ejercerlo. Esta ley termina beneficiando al proxenetismo y no a las mujeres trabajadoras sexuales. En Colombia, este año se creó SINTRASEXCO; el primer Sindicato del mundo conformado y dirigido por mujeres trabajadoras sexuales, y reconocido por el Ministerio de Trabajo.


Por otro lado en Costa Rica, el trabajo sexual no es ilícito, pero tampoco está legalizado, es decir existe un vacío legal, lo que provoca que las personas que lo ejercen estén expuestas a explotación, precariedad, discriminación y a la arbitrariedad policial e institucional. La falta de normativas provoca un desamparo legal que imposibilita a las mujeres gozar en pleno sus derecho humanos.

La Sala reconoce que este es un tema complejo, que una normativa para el trabajo sexual no puede tomarse a la ligera, hay que tomar en cuenta a las diferentes poblaciones que ejercen el trabajo sexual y las necesidades de cada una. Es por esto que el pasado 2 de junio compartimos los avances que se han realizado en la materia, para fortalecer el proyecto y para que otras instancias o poblaciones que desean adherirse a nuestra lucha, lo hagan.

No queremos seguir siendo invisibilizadas, somos TRABAJADORAS sexuales, ejercemos porque queremos y lo hacemos de manera autónoma, el trabajo sexual no es igual a trata, es un medio mediante el cual satisfacemos nuestras necesidades básicas como cualquier otra persona lo hace, por tanto, exigimos una legislación que nos reconozca como personas trabajadoras, un Estado que vele por nuestros derechos. Mientras esto sucede, seguiremos organizándonos, buscando el cese de la violencia, el cese de la discriminación, el cese de todas las agresiones.