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18/12/2015 - Nicaragua

Por la regulación del Trabajo Sexual Autónomo como garantía de nuestros derechos

En el Día Internacional para Eliminar la Violencia contra las Trabajadoras Sexuales nos unimos y recordamos nuestro compromiso de defender los derechos de nuestras compañeras. También rendimos homenaje a las compañeras que por ser MTS perdieron la vida en este año 2015.


Este 17 de junio conmemoramos el Día Internacional para Eliminar la Violencia contra las Trabajadoras Sexuales. Nuestro trabajo como Girasoles, RedTraSex Nicaragua en este día fue visibilizar nuestras demandas y logros.

Nos unimos y recordamos nuestro compromiso de defender los derechos de nuestras compañeras. También rendimos homenaje a las compañeras que por ser mujeres trabajadoras sexuales (MTS) perdieron la vida en este año 2015. Como organización seguiremos nuestra resistencia al estigma y la discriminación.

Según un estudio publicado en 2004 la tasa de homicidios para MTS se estima que es de 204 por 100.000. Y según se indica esto constituye una tasa de mortalidad ocupacional superior a la de cualquier otro grupo de mujeres que se haya estudiado. Por eso nuestras luchas y nuestras demandas.

En Naciones Unidas al cierre de la 57ª sesión de la Comisión sobre la Situación de las Mujeres, el Secretario General Ban-Ki Moon expreso que “la violencia contra las mujeres es una odiosa violación de los derechos humanos, una amenaza global, un atentado contra la salud pública y un ultraje moral”. “Independientemente de dónde viva, cuál sea su cultura, cual sea su sociedad, todas las mujeres y niñas tienen derecho a vivir sin miedo” reafirmó.

Desde que en 2007 nos unimos como organización para defender nuestros derechos y luchar contra la violencia hemos avanzado, sin embargo aún queda camino que recorrer hasta lograr la regulación del trabajo sexual autónomo como garantía de nuestros derechos.

Exigimos que los crímenes ejercidos en contra de nosotras las trabajadoras sexuales no queden impunes. Queremos ejercer nuestro trabajo en ambientes seguros, en condiciones dignas, en el marco del respeto de los derechos humanos. En Nicaragua el trabajo sexual no es ilegal, pero no hay normas que nos garanticen nuestros derechos como mujeres trabajadoras. Por eso demandamos la regulación del trabajo sexual autónomo.