cabeza castellano
Versión para imprimir de este documento
Grabar en formato PDF
Guardar pdf
Enviar la referencia de este documento por email

23/02/2015 - Nicaragua

El trabajo sexual no tiene cara de pobreza


Esta semana, a raíz de compartir la información sobre la participación de la RedTraSex en la reunión en Ginebra, en el marco de la estrategia 90-90-90, varios medios de comunicación nos invitaron a conversar.

Los temas abordados han sido en torno al trabajo de la RedTraSex en Nicaragua, nuestro aporte en la reducción de nuevas infecciones de VIH, las posibilidades de aportar desde la Coalición de Lucha Contra la Trata de personas y nuestra lucha contra el estigma y la discriminación.

Hablamos sobre nuestra lucha por nuestro empoderamiento como mujeres ciudadanas. Retomamos las palabras de nuestra secretaria Ejecutiva Elena Reynaga, quien expresó que “la mejor forma de detener la transmisión del virus es tener una perspectiva de salud integral (física y psíquica) y consolidar el empoderamiento de las compañeras para que la prevención no sólo sea repartir condones en una campaña sino también reconocernos como sujetas de derecho y exigir respeto y reconocimiento”.

Expresamos que al reconocernos como sujetas buscamos el reconocimiento del trabajo sexual como un trabajo porque éste no tiene cara de pobreza. Tampoco es equivalente de marginalidad e infecciones de transmisión sexual, como el VIH. Este trabajo es una decisión personal y una opción de trabajo. No es la pobreza la que determina si soy o no trabajadora sexual. Trabajadoras sexuales existimos en todos los estratos sociales, en países empobrecidos como también en los enriquecidos.

Como mujeres, seres humanos y ciudadanas tenemos derechos y deberes. El primer deber nuestro es cuidarnos a nosotras mismas. Eso significa atender nuestra salud y auto cuidarnos. Por eso nos hemos organizado en la RedTraSex. Esta es la respuesta que tenemos para dar cuando nos abordan con la intención de salvarnos como si estuviéramos pidiendo auxilio.

Hemos compartido que nuestro aporte puede ser muy grande tanto en la prevención de nuevas infecciones por VIH como en la lucha contra la trata de persona, pues no somos parte del problema, sino parte de la solución.