cabeza castellano
Versión para imprimir de este documento
Grabar en formato PDF
Guardar pdf
Enviar la referencia de este documento por email

15/01/2015 - Secretaría Ejecutiva

Las trabajadoras sexuales acudimos a la CIDH para que proteja nuestros derechos

Solicitamos a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos una audiencia para exponer los casos de compañeras violentadas, discriminadas y asesinadas. La falta de regulación para el ejercicio de nuestro trabajo se traduce en violencia institucional, física y social que nos afecta diariamente. Es hora de ponerle un freno.


Para visibilizar la discriminación y violencia que padecemos diariamente, las trabajadoras sexuales de Latinoamérica y el Caribe solicitamos a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos la protección internacional para que en los países donde trabajamos podamos ejercer nuestros derechos y libertades. De esta manera solicitamos a la CIDH una audiencia para exponer los casos de compañeras violentadas, discriminadas y asesinadas.

Las mujeres trabajadoras sexuales somos continuamente violentadas, discriminadas y estigmatizadas. Nos asesinan por ejercer el trabajo sexual. Nos detienen arbitrariamente cuando estamos trabajando. Nos extorsionan a económica y sexualmente. Nos discriminan en los servicios de salud cuando vamos a hacernos controles médicos.

Las evidencias de las violaciones que sufrimos son categóricas:

  • En los últimos años registramos los asesinatos de muchas compañeras. A modo de ilustración, en Honduras, se registraron 16 ejecuciones; en el Salvador, 27; en Bolivia, 9; en Chile, 16 casos; en República Dominicana, 14 trabajadoras sexuales fueron asesinadas.
  • Padecemos detenciones arbitrarias que muestran un patrón sistemático de violaciones de derechos humanos. Las detenciones no están legalmente justificadas, por lo tanto, nos liberan a las pocas horas o días y no queda registro de la detención. Además, las autoridades policiales o de seguridad nos extorsionan y exigen dinero o nos obligan a tener relaciones sexuales a cambio de dejarnos trabajar o de no detenernos.
  • También somos víctimas de allanamientos a nuestras casas o lugares de trabajo y en esos allanamientos nos roban dinero u objetos de valor, además de que nos golpean. “La noche del viernes 26 de abril del 2013 fue inolvidable. A las dos am se aparecieron tres camionetas del serenazgo. Las chicas corrían despavoridas. Sharom y Malena fueron atrapadas y se las llevaron hasta una zona descampada cercana al río Chillón. Ahí las golpearon, les robaron su dinero y celulares. Quedaron abandonadas y llenas de moretones. Al día siguiente acudieron a la comisaría de Puente Piedra para poner la denuncia, pero no les hicieron caso. Les dijeron que la prostitución clandestina es un delito y que ellas ‘no tienen derechos’”. (Trabajadora sexual del Perú)
  • Una investigación entre 1006 trabajadoras de la Región sobre la atención en los servicios de salud encontró que un tercio padeció discriminación y hostilidad. A un 13 por ciento le negaron directamente la atención. A más de un tercio le recomendaron que deje el trabajo sexual, a un 20 por ciento la derivaron a asistencia psicológica y/o de infectología (aunque la consulta fuera por otra cosa) por ser trabajadora sexual, o se violó la confidencialidad. “¡Tú ya no tienes edad de estar acá! ¿Qué haces que no estás en tu casa lavando platos?” O preocupándome de mis nietos. Entonces yo agarré, cuando terminó, la quedé mirando seria y le dije, “Usted hasta que pueda o hasta que muera”, le dije. “Porque yo, hasta que muera”, le dije. “Ahora, no sé usted”, le dije. “Pero no es forma de tratar, doctora”. (Trabajadora sexual del Perú)

Las trabajadoras sexuales autónomas e independientes urgimos a los gobiernos de Latinoamérica y el Caribe a instrumentar mecanismos para regular el trabajo sexual y garantizar que ejerzamos el trabajo sexual en condiciones laborales dignas y seguras. La falta de condiciones apropiadas para el ejercicio de nuestro trabajo se traduce en violencia institucional, física y social que afecta diariamente a miles de trabajadoras en la Región.
Es hora de ponerle un freno.

Elena Reynaga
Secretaria Ejecutiva
RedTraSex

RedTraSex: comunicacion@redtrasex.org
Twitter: @redtrasex
Facebook: /redtrasex

PDF - 291.3 KB