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10/12/2013 - Secretaría Ejecutiva

¡Derechos Humanos para las mujeres que ejercemos el trabajo sexual!

En ocasión a un nuevo aniversario del 10 de diciembre – Día de los Derechos Humanos – queremos hacer una reflexión sobre nuestra situación como mujeres trabajadoras sexuales, y los desafíos a alcanzar para que nuestros derechos sean respetados en toda América latina y el Caribe.

Las mujeres trabajadoras sexuales de la región siempre decimos que somos sujetas de derechos y esa es nuestra consigna más fuerte porque explica nuestra lucha a través de todos estos años de organización. Nosotras sabemos muy bien que – a pesar de que en esta última década se dio lugar a una nueva perspectiva sobre los derechos humanos, incorporando otros enfoques y a nuevos actores sociales con demandas propias- aún el reconocimiento de nuestros derechos es una deuda de los Estados de nuestra región. Y esta deuda se traduce en las malas condiciones de vida y de trabajo a la que nos someten a las trabajadoras sexuales, esto se traduce en la falta de acceso a la salud integral, acceso a la vivienda, protección frente a los abusos de las fuerzas de seguridad, entre otras.

El discurso de los derechos humanos está en boca de todas y todos, pero cuando de nosotras se trata no hay espacio para que nosotras mismas podamos hacer escuchar nuestras voces y expresar las necesidades de las mujeres trabajadoras sexuales de la región. Al mismo tiempo que nuestra postura se invisibiliza, observamos el avance sin tregua de proyectos y políticas públicas abolicionistas y prohibicionistas que –profundamente convencidas y con la capacidad de lobby para llevar a la acción sus ideas- dicen que la mejor forma de proteger los derechos a las mujeres que ejercemos este trabajo es generar regulaciones que supuestamente terminarían con la explotación, el proxenetismo y la trata de personas. De allí la ola de políticas públicas que arrasa nuestra región y que se ve materializada en la penalización al cliente y la clausura de locales nocturnos. Estas medidas criminalizan nuestro trabajo, al tiempo que los delitos vinculados a la explotación sexual de las mujeres continúan avanzando.

Por eso nosotras no vemos avances en materia de derechos, sino retrocesos. Las mujeres trabajadoras sexuales seguimos invisibilizadas, trabajando con condiciones de riesgo, expuestas a los abusos de las fuerzas de seguridad, vulnerables a las ITS, poco contenidas por los servicios de salud que reproducen el estigma y la discriminación que existe en la sociedad sobre nuestro trabajo. Nosotras creemos que todo es violación de nuestros derechos y exigimos su urgente atención por parte de los Estados.
Por ello exigimos la regulación del trabajo sexual, para que finalmente nuestros derechos humanos sean reconocidos y así avanzar hacia condiciones de vida dignas para las mujeres trabajadoras sexuales. Nuestra lucha es que en América Latina y el Caribe se respeten los Derechos Humanos de las Mujeres Trabajadoras Sexuales y seguiremos trabajando – juntas y organizadas- para lograrlo.


Para adherir a nuestra Campaña regional por la regulación del trabajo sexual,pinche aquí.

Elena Eva Reynaga

Secretaria Ejecutiva Redtrasex