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13/09/2013 - Secretaría Ejecutiva

¡Vivir con VIH no es un delito y continuar realizando el trabajo sexual tampoco!

Ante la estremecedora noticia de la detención domiciliaria de una trabajadora sexual en la ciudad boliviana de Sucre, desde la Red de Trabajadoras Sexuales de América Latina y el Caribe (Redtrasex) queremos denunciar tal avasallamiento a los derechos humanos y repudiar la postura discriminatoria de las autoridades judiciales y médicas que justificaron tal detención a partir de la condición seropositiva de la compañera.

Una vez más, las trabajadoras sexuales de América Latina y el Caribe nos sentimos intimadas por un hecho de violencia cometido contra una de nosotras. Una compañera boliviana ha recibido orden de detención domiciliaria por ejercer el trabajo sexual siendo VIH+, como si esto fuera un delito. Así lo determinó la jueza Ximena Mendizábal, que obligó a la compañera a permanecer encerrada en su domicilio con escolta policial. Esta detención es una clara violación de los DDHH de la trabajadora sexual que ha sido tratada como una delincuente que atentó contra la salud pública. Además, el seguimiento de los posibles contactos sexuales de la compañera es –en realidad- una "caza de brujas" que atropella el derecho de confidencialidad propio de cada persona.

Nadie puede acusar a una persona que vive con VIH de atentar contra la salud pública porque para eso debería probar que -con saña y alevosía- tiene relaciones sexuales sin protección y que usa su VIH para dañar al próximo. Ninguna de estas acciones ha sido comprobada en la detención a la compañera boliviana, por lo cual la acusación pública y la detención son totalmente injustificadas, violentas y discriminadora.

Por otro lado, las declaraciones de la responsable nacional del Programa VIH/Sida, Carola Valencia, son erradas y completamente estigmatizantes. En ninguna guía técnica o manual se dice que una vez que una trabajadora sexual es detectada como VIH+, debe dejar de trabajar de manera inmediata. Por el contrario, ONUSIDA afirma que no hay ningún impedimento para que una trabajadora sexual deje su actividad si se le diagnostica su estado seropositivo, siempre y cuando mantenga relaciones sexuales responsables con sus clientes. La protección de la trabajadora y del cliente es una responsabilidad compartida.

En las palabras de la Dra. Valencia se transparenta un discurso estigmatizador acerca de las trabajadoras sexuales que viven con VIH al decir que “exponen a sus clientes” a la transmisión. Desde el punto de vista de la Dra., todas las personas seropositivas serían un riesgo a la salud pública y debería evitarse cualquier contacto sexual con ellas para evitar la “exposición”. La acusación con la que se dirige a la compañera trabajadora sexual y la desinformación con la que se expresa respecto al VIH, no hacen más que seguir alimentando el estigma que cargamos las trabajadoras sexuales por nuestro trabajo.

Por último, consideramos que las organizaciones que dicen proteger los derechos de las trabajadoras sexuales no deberían justificar ninguna acción de violencia cometida contra cualquiera de nosotras. Lily Cortez, dirigente de la Organización de Trabajadoras Nocturnas (OTN) sólo se ha pronunciado sobre este horrible hecho para justificar que la trabajadora era nueva en el trabajo sexual y que no sabía de su condición seropositiva. La dirigente no dio mayores declaraciones acerca de la discriminación, abuso, maltratos y acusaciones que se desprenden de este caso. De este modo, termina dándoles la razón a las autoridades judiciales y médicas que procedieron contra la libertad de la compañera. Además se pronunció a favor de una ley que regule el trabajo sexual para que las mujeres que viven con VIH puedan acceder a otra actividad laboral alternativa. Esto también es otra forma de reproducir el discurso de la exclusión y la beneficencia que no contribuye al empoderamiento de las trabajadoras sexuales.

Desde Redtrasex, afirmamos que no hay ningún justificativo técnico, médico o legal que evite que una mujer VIH+ continúe ejerciendo el trabajo sexual. Las trabajadoras sexuales somos sujetas de derechos, merecemos que se nos respeten en las mismas condiciones que los demás trabajadores.

Perseguir y criminalizar a una de nosotras, es criminalizarnos a todas.

Elena Eva Reynaga
Secretaria Ejecutiva Redtrasex