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10/07/2013 - Noticias de interés

Argentina: Cooperativas de trabajo sexual, una salida ante el cierre de cabarets

Tras la prohibición al rubro de whiskerías, desde Ammar defendieron "el trabajo autónomo sin la figura del proxeneta". En Rosario hay al menos una cooperativa de 43 trabajadoras sexuales que funciona en tres departamentos de la zona de la terminal de ómnibus

Compartimos interesante artículo publicado en el medio Rosario3 acerca de los cierres de locales y la propuesta de Ammar de formar cooperativas de trabajadoras sexuales como respuesta.

La salida para trabajar sin proxenetas es la de conformar cooperativas. Esa es la posición que refuerzan las trabajadoras sexuales nucleadas en la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina ante la legislación que prohíbe la apertura de locales nocturnos como whiskerías y cabarets que fue aprobada en Rosario la semana pasada y ya estaba vigente en otras seis localidades de Santa Fe como Santo Tomé, Venado Tuerto, Sunchales, El Trébol y Pérez. En Rosario hay por lo menos un grupo de 43 mujeres que trabaja de manera autónoma. Sin proxeneta ni patrón, ofrecen servicios sexuales en tres departamentos de la zona de la terminal de Ómnibus.

Ammar presentó un proyecto de ley que ingresó por el Senado para que se regularice el trabajo sexual. "Es necesaria una norma que nos contenga, que nos garantice el derecho al trabajo sexual que viene siendo muy vulnerado y muy avasallado", expresó en contacto con el programa A Diario de Radio 2, Claudia Carranza secretaria general de Ammar de Entre Ríos.

Entre las críticas de la trabajadora sexual y militante, se destacan, que luego de los procedimientos rara vez se difunden los nombres de los proxenetas y de los explotadores. "Sin embargo, salen publicadas las fotos de las compañeras, la cantidad de gente rescatada que en su mayoría son trabajadoras sexuales y no son víctimas del delito de trata", denunció.

La semana pasada el Concejo de Rosario aprobó una norma que prohíbe el rubro de cabarets y whiskerías. La iniciativa fue impulsada por la radical María Eugenia Schmuck, quien celebró el consenso generado entre los distintos bloques. Schmuck afirmó que en los procedimientos realizados en comercios como La Rosa sexy bar las trabajadoras contaron que “el 50 por ciento de lo que ganaban se los quedaba el dueño del comercio” y aclaró que “cuando uno se enriquece a partir de la prostitución ajena es proxenetismo”.

Consultada acerca de lo aprobado la semana pasada en Rosario, Carranza definió como hipócrita la medida. "Estamos cerrando algo que esta naturalizado en su funcionamiento y habría que tener una política hacia las compañeras tras el cierre", advirtió y abundó: "Las compañeras que trabajaban en esos lugares habilitados ahora no tienen trabajo. De un día para el otro se quedan sin nada y sin poder sostener a sus familias".
En este sentido, señaló que la única salida posible es la conformación de cooperativas de trabajo sexual. "Las propias compañeras alquilan un departamento. Nadie regentea a nadie y ejercen el trabajo de manera autónoma. Eso no es delito y es una forma de mantener el trabajo", concluyó.

Trabajadoras sin patrón

En la ciudad hay al menos una cooperativa conformada por un grupo de 43 trabajadoras sexuales nucleadas en Ammar (que forma parte de la Central de Trabajadores de Argentina). Las chicas se organizaron para llevar adelante el oficio sin la figura del proxeneta.

N., de 40 años, es la titular de los contratos de alquiler de por lo menos tres departamentos de la zona de la terminal de Ómnibus, en Santa Fe y Castellanos, y aunque sostiene que quisieron investigarla por estar al frente del emprendimiento advierte que "no regentea a nadie y no se queda con porcentajes".

Según relató a Rosario3.com, las chicas que integran la cooperativa ganan entre 500 pesos y 1.000 pesos según el día, ya que los fines de semana la recaudación suele ser la más alta.

Se organizan por turnos, para que cada una pueda tener su franco y descanso y también para no saturar el servicio. Y cada una aporta cerca de 50 pesos diarios para poder pagar los gastos del departamento, entre ellos, el alquiler pero también elementos de higiene que se necesitan para el lugar donde trabajan.