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16/11/2017 - Testimonios

Violencia institucional por omisión

Ante hechos de violencia de otras personas o grupos hacia las MTS, tanto en espacios abiertos como cerrados de trabajo, y ante situaciones de violencia de género en sus diversas formas, se omite intervenir en garantía de la seguridad y el derecho a obtener justicia y reparación de las MTS.

“Cuando fui a la Procuraduría a poner una demanda al padre de mi hijo por una cuota alimenticia, el encargado me dijo que qué necesidad podía tener yo, si era una trabajadora sexual. Y que si el hombrecito no tenía trabajo, que para qué lo andaba demandando. Me entró temor, miedo. Al grado que ya sólo ese día fui. Así quedó. Perdí el caso por ser una trabajadora sexual. Mi hijo tiene 11 años. El tiempo que yo fui abandonada por él y que no me da ninguna cuota alimenticia. Me gustaría que aunque no tuviera trabajo, igual fuera responsable”
(MTS, espacio público, El Salvador)

“Nosotras estamos en un proceso con un accidente que pasó hace un año. Un señor borracho levantó (atropelló con un coche) como a cuatro” […] La policía no hizo nada, llegó, pero no hizo nada, ni se las llevaron a ver cómo estaban. […] una de ellas quedó sin tres dientes, otra quedó con todo esto operado (señala el mentón)”. Concluye la compañera que fue víctima directa: “yo por eso voy pa platino el jueves que me operan de esta pierna. Estamos en proceso con el man, al man todavía no lo han hecho presentar porque nosotras estamos en proceso y que porque falta la operación mía. Yo quedé con tres vasitos de sangre en la cabeza por el golpe […] y usted viera, llegó la policía y lo sacó a él y a nosotras ni nos atendieron”
(MTS, espacio cerrado, Colombia).

“Fui violentada por un cliente. Me quebró un televisor en mi cabeza y me cortó un dedo. Lo detuvieron preso, infraganti. A los siete días, el juez me dijo: ‘Retirá la denuncia porque nada vas a ganar con tenerlo preso. El dedo no lo vas a recuperar’. ‘Dele dos años de prisión’, le dije. ‘No’, me dijo. Para mi tuvo que ser encarcelado porque era parte de mi cuerpo lo que me quitó. El juez dijo que no era nada. ¡Es injusto!”
(MTS, espacio público, El Salvador)

“Otra cosa es que si un cliente lo golpea a uno y vamos a poner la denuncia a la posta, no nos paran bola, le dicen mejor la hubiera matado, en vez de apoyarnos, nos bajan la moral, nos hacen bullying a nosotras, más bien le dicen vaya a poner la denuncia por esto y esto y ni por cerca”
(MTS, Espacio abierto, Honduras)

"No, porque por ejemplo si nos hacen algo en el café, tú llegas a la fiscalía y te dicen a pero Ud., trabaja en un café no se queje"
(MTS, Espacios Cerrados, Chile)

“Ellos no hacen nada. Aunque denunciáramos, no hacen nada. Cuando les decimos que somos trabajadoras sexuales, cierran el caso… Cuando una es trabajadora sexual, la justicia la discrimina”
(MTS, espacio cerrado, El Salvador)

"A mi amiga la PDI le dijo que desistiera de ese caso, porque nadie le iban a creer, la dejaron llena de moretones los carabineros. Le dijeron que no siguiera jodiendo, que ni fuera a la justicia"
(MTS, Espacios Abiertos, Chile)

“El papá de mi hija me dijo: ‘Yo te la voy a dejar ahora porque no tengo quién me la cuide. Pero no me pidas ni un cinco porque para eso trabajas de… tal cosa. Yo les pregunté a los policías: ‘¿Creen que yo puedo ir a poner una demanda? Tal vez ustedes me pueden ayudar a que él me ayude con la alimentación de niña’. Y me dijo el policía —bien honesto y bien sincero… ‘Andá y vas a perder tu tiempo por ser puta’. Porque ellos en eso es que se basan. Si les dice: ‘Trabajo de tal cosa’, ellos dicen: ‘Umm”. Hacen como que toman nota y no. Si tuviéramos leyes que protejan a la trabajadora sexual, la cosa cambiaría”.
(MTS, espacio cerrado, El Salvador)

“…Primero puse la denuncia en la Alcaldía, ellos llegaron a inspeccionar pero nunca me resolvieron. Después fui a la policía, a dos distritos de la policía fui y casi me tiraron la puerta en la policía. Por último fui al Ministerio Público, que pensé que era el que iba a garantizar mis derechos, fue peor porque ahí hasta me violentaron más mis derechos, hubo calumnias. Parece que una de las personas que yo estaba acusando estaba confabulada con el fiscal, que en ese tiempo era el encargado de esa unidad, como que ellos estaban confabulados y hasta se inventó una calumnia que ante un Dios no es cierto. Yo me sentí totalmente decepcionada, desmoralizada, me sentí realmente que ya no valía la pena seguir luchando hasta los que yo pensé que iban a defender mis derechos me hundieron más“.
(MTS, lugar cerrado. Nicaragua)