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20/12/2017 - Nicaragua

Soy trabajadora sexual y facilitadora judicial para ayudar a mis compañeras

A la fecha, las compañeras de Girasoles de Nicaragua hemos resuelto más de 870 casos como facilitadoras judiciales, de esos casos 350 han sido de trabajadoras sexuales.

Todo comenzó en 2014 cuando estábamos realizando acciones para disminuir el estigma y discriminación hacia las trabajadoras sexuales, en ese momento logramos obtener la Resolución 671-2014 que promueve la No Discriminación en unidades de salud, tanto públicas como privadas, por orientación sexual, identidad y expresión de género, por ser portador de VIH o por ejercer el trabajo sexual.

Pero para nuestra sorpresa ese no fue el único logro, fuimos invitadas por la Corte Suprema de Justicia para formarnos como facilitadoras judiciales, reto que aceptamos con gusto y después de dos capacitaciones 18 trabajadoras sexuales fuimos acreditadas el 21 de abril de 2015.

Así comenzamos nuestro servicio voluntario para mejorar y garantizar el acceso a la justicia de nuestra comunidad: previniendo, orientando, acompañando y facilitando la resolución de conflictos. Como facilitadoras tenemos cuatro funciones: asesoramos, acompañamos, damos seguimiento y hacemos mediaciones; también seguimos capacitándonos con la CSJ en leyes y sus reformas.

De los más de 870 casos que hemos resuelto, 350 han sido de compañeras trabajadoras sexuales; entre las causas más relevantes están: la violación de los derechos humanos por parte de los dueños de negocios, problemas en la familia por la tutela de las hijas e hijos, pensión alimenticia, violencia física y verbal de la expareja, vecinos u otros; falta de atención en las instituciones de salud o policía nacional, donde no reciben la denuncia, o asesoran mal.

Actualmente de 8 a 10 trabajadoras sexuales continuamos nuestra labor como facilitadoras judiciales, algunas compañeras no han podido continuar porque se han enfermado, migraron y otras no tienen tanto tiempo porque deben cuidar a sus hijos.
Por nuestra labor como facilitadoras judiciales está prohibido que la gente nos remunere, y la mayoría de las compañeras que vienen no tienen los recursos para hacerlo, por eso nosotras nos autofinanciamos y parte de lo que ganamos ejerciendo el trabajos sexual lo usamos cuando nos toca poner plata.

Para nosotras esta ha sido una experiencia inolvidable, lo que hacemos es una labor muy importante, porque nos empoderamos, conocemos de las leyes, trabajamos con otras instancias del Sistema de Justicia, y nos llevamos la satisfacción de ayudar a otra persona y resolver un problema.