1/09/2010 - Argentina

Aportes a la ley de trata

Durante el mes de agosto, ammar participó de las audiencias públicas convocadas por el Congreso de la Nación Argentina, para debatir una nueva ley contra la trata de personas, en reemplazo de la que fue aprobada en 2008 y que recibió importantes críticas de ONGs y personas expertas en el tema.

Ammar manifestó su repudio a la situación en que se encuentran miles de personas esclavizadas en Argentina y expresó la preocupación de mas de 4000 trabajadoras sexuales (TS) afiliadas a la Central de Trabajadores Argentinos, ante una confusión muy generalizada en este debate; “debemos combatir la trata y no el trabajo sexual autónomo. Cuando hablamos de trabajadoras sexuales, nos referimos a personas adultas que con plena conciencia de si y su quehacer, en uso de su propia voluntad, optan por el trabajo sexual como medio de vida. Sabemos que es habitual que confundan nuestro trabajo con la explotación sexual, pero no es esa nuestra realidad”, reza el documento que fue leído durante la jornada.

Entrado el debate, la organización llamó la atención sobre la cuestión de la criminalización del cliente, que equivaldría a criminalizar al Trabajo Sexual. Se teme que ciertas medidas permitan a la policía perfeccionar sus modos extorsivos con los clientes y las trabajadoras sexuales amparados en hacer cumplir la ley contra la trata (y la "Violencia contra la Mujer") y aquellos y aquellas que no acepten la imposición de soborno, irán presos. La penalización al cliente vuelve más onerosa la actividad, y por ende, favorece a los grandes proxenetas. Según el texto que la organización presentó en la comisión, las estadísticas de países dónde se han aplicado medidas que penalizan al cliente demostraron su ineficacia que solo conseguía desalentar la actividad de las TS y empujarlas a la clandestinidad; “Informes estatales y de distintas ONG´s, demostraron que los resultados no eran los deseados, los proxenetas evadían los procedimientos, sea por la corrupción policial que aceptaba sobornos, o pagando las multas y evadiendo los arrestos, lográndose así que solamente los/as trabajadores/as eran quienes eran detenidos, investigados, siendo en cierta forma castigados y criminalizados. Intensificándose de esa manera los abusos y violencia contra aquellos a quienes se pretendía proteger”.

De esta manera la persecución del cliente, aparece solo como una medida destinada a eliminar el trabajo sexual, y sobran las pruebas de que esto no sólo no ocurre sino que lleva a marginalizar a las trabajadoras y trabajadores sexuales, obligando a recurrir a redes mafiosas que les “dan protección”, y dificultándose cada vez más el acceso a los sistemas de asistencia, promoción y prevención en materia de salud, ante el miedo de la estigmatización.

Sobre el final de texto, ammar explica que solo a través de la concientización de la población, y mediante el reconocimiento y debida regulación del trabajo sexual, se podrá iniciar una lucha conjunta que permita dar batalla a las grandes mafias instaladas en nuestro país. Y reclama que se endurezcan las penas previstas para la trata de personas, tomándose como agravante el ser funcionario público, que se implemente un servicio de asistencia que no obligue a la denuncia a la víctima y cuente con presupuesto suficiente para una real reinserción social y laboral de los rescatados.